Reflexión del día

Dos moneditas

3 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Jesús está en el templo y mira cómo la gente deposita sus ofrendas. Ve a unos ricos que echan mucho, y ve también a una viuda pobre que echa dos moneditas.

Para cualquiera, esa ofrenda no valía casi nada. Para Jesús, fue la más grande de todas.

Él mismo lo explica: los ricos dieron de lo que les sobraba; ella, en cambio, «echó todo cuanto tenía para vivir».

Dios no mide nuestras ofrendas por la cantidad. Las mide por el amor y por la confianza que hay detrás.

Esa viuda se puso entera en manos de Dios. No sabía cómo iba a comer al día siguiente, pero confió.

Muchas personas mayores viven así, con poco, y aun así comparten. Su generosidad es un tesoro a los ojos de Dios.

Quizá pienses que ya no tienes mucho que ofrecer. Tu oración y tu paciencia en la enfermedad son las moneditas que Dios mira con ternura.

En la primera lectura, san Juan ve al Cordero de pie sobre el monte Sión, rodeado de una multitud que canta un canto nuevo. Son los que van detrás del Cordero a dondequiera que él vaya.

Seguir al Cordero es darlo todo, como la viuda. Es no guardarse nada, porque se confía en que Él cuida de nosotros.

A veces damos a Dios lo que nos sobra: el tiempo que queda libre, las fuerzas que no usamos. La viuda nos enseña otra manera de dar.

No hace falta quedarnos sin nada. Basta con poner el corazón entero en lo que damos, aunque sea poco.

Hoy puedes ofrecerle a Dios algo que te cueste: un rato de oración cuando estás cansado, o una ayuda a quien no te lo puede agradecer.

Esas dos moneditas, ofrecidas con amor, valen más que todas las riquezas del mundo.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy