Reflexión del día
Dios de vivos
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Hoy la Iglesia recuerda la Presentación de la Virgen María. Una antigua tradición cuenta que, siendo niña, sus padres la llevaron al templo para ofrecerla a Dios.
El Evangelio no narra esa escena. Pero la fiesta nos dice algo verdadero: desde el principio, la vida de María perteneció entera a Dios.
Ella no se guardó nada para sí. Por eso pudo decir que sí cuando el ángel le anunció que sería la madre de Jesús.
En el Evangelio de hoy, unos saduceos, que no creen en la resurrección, le ponen a Jesús una pregunta enredada. Imaginan a una mujer casada, uno tras otro, con siete hermanos, y le preguntan de cuál será esposa en la otra vida.
Jesús les responde que la vida futura no es una copia de esta. Los que resuciten ya no pueden morir: son «iguales a los ángeles».
Y termina con una frase luminosa: «Él no es un Dios de muertos: es Dios de vivos». Para Dios, nadie de los que ama queda olvidado.
Esta palabra consuela a quien ha perdido a un ser querido. Nuestros difuntos viven en Dios, y un día nos volveremos a encontrar.
La primera lectura habla de dos testigos que dan la vida por su fe. Parecen vencidos, pero Dios les infunde un soplo de vida y los hace subir al cielo.
Así actúa Dios con los que se entregan a Él. Lo que parece derrota se convierte en victoria.
María vivió así, entregada. Y por eso hoy la contemplamos llena de vida junto a su Hijo.
Su ofrenda empezó cuando era muy joven y duró toda la vida. Desde Nazaret hasta el Calvario, siguió diciendo que sí.
Hoy puedes presentarte tú también ante Dios, con lo que eres y con lo que tienes. Ofrécele tu día y tus penas, como hizo María.
Él recibe con cariño todo lo que se le entrega de corazón.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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