Reflexión del día

Casa de oración

3 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Jesús entra en el templo y echa a los vendedores. Les recuerda lo que dice la Escritura: «Mi casa será casa de oración».

El templo se había vuelto un lugar de negocios. Lo que debía ser encuentro con Dios se había convertido en ruido y ganancia.

Después, Jesús se queda enseñando allí cada día. Y el pueblo entero lo escucha sin perderse una palabra.

Jesús limpia el templo para devolverle su sentido. Quiere que sea otra vez un lugar donde la gente pueda rezar y escuchar a Dios.

En la primera lectura, a san Juan le piden que se coma un librito. En la boca le sabe dulce como la miel, pero luego le amarga el estómago.

Es una imagen de la Palabra de Dios. Es dulce, porque consuela y da vida; pero también es exigente, porque nos pide cambiar.

El salmo lo canta con alegría: «Qué dulce es tu promesa a mi paladar». Quien se alimenta de la Palabra descubre ese sabor.

Por eso vale la pena leer el Evangelio cada día, aunque sea un poco. Masticarlo despacio, como un buen pan, y dejar que baje poco a poco al corazón.

A veces nos resultará dulce y a veces nos costará. Las dos cosas son parte del camino.

También nuestro corazón es un templo. Y también en él puede haber demasiado ruido, demasiados negocios que no dejan sitio a Dios.

Jesús quiere entrar a poner orden. Viene a devolvernos la paz, y nunca a quitarnos la alegría.

Hoy puedes regalarle un rato de silencio. Apaga el ruido por unos minutos para escuchar con calma lo que Él quiere decirte en el silencio.

Que tu corazón sea casa de oración, donde la Palabra de Dios se saboree con gusto.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy