Reflexión del día
La alegría de encontrar
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Los fariseos murmuran porque Jesús recibe a los pecadores y come con ellos. Y Jesús les responde con dos parábolas llenas de alegría.
Un pastor pierde una oveja y deja las noventa y nueve para ir a buscarla. Una mujer pierde una moneda y barre la casa entera hasta encontrarla.
En las dos historias, lo perdido tiene muchísimo valor para quien lo busca. Y cuando aparece, hay fiesta.
Así es Dios con cada uno de nosotros. No nos da por perdidos; nos busca hasta encontrarnos.
El pastor carga la oveja sobre sus hombros, lleno de alegría. No le reprocha haberse ido: la lleva a casa.
Y Jesús dice que en el cielo hay más alegría por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no lo necesitan.
Quizá alguna vez te has sentido como esa oveja: lejos, cansado, sin saber cómo volver. Dios ya salió a buscarte.
San Pablo, en la primera lectura, cuenta cómo lo encontró Cristo a él. Tenía muchas razones para sentirse seguro de sí mismo: su origen, su cumplimiento de la ley, su celo.
Pero cuando conoció a Cristo, todo eso le pareció pérdida: «todo lo tengo por pérdida ante el valor supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor».
El que ha sido encontrado ya no necesita presumir de nada. Le basta la alegría de ir sobre los hombros del pastor.
¿Conoces a alguien que se ha alejado de Dios? No lo des por perdido; reza por él y trátalo con la misma paciencia con que Dios te buscó a ti.
Y si eres tú quien se siente lejos, déjate encontrar. No hace falta tener todo resuelto para volver.
Hoy puede haber fiesta en el cielo por ti.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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