Reflexión del día

Calcular el costo

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Mucha gente seguía a Jesús. Y él, en lugar de alegrarse por la multitud, se vuelve y les habla con franqueza sobre lo que cuesta seguirlo.

Hay que ponerlo a Él por encima de todo, incluso de la propia familia y de la propia vida. Y hay que cargar con la cruz.

Jesús no busca seguidores de un día. Busca discípulos que sepan a qué se comprometen.

Por eso habla del que quiere construir una torre y se sienta primero a calcular los gastos. Nadie empieza una obra grande sin mirar si podrá terminarla.

Seguir a Cristo es una obra así. No se hace a medias, ni con entusiasmos que se apagan al primer tropiezo.

Pero San Pablo, en la primera lectura, añade algo que nos da paz: «es Dios quien produce en ustedes tanto el querer como el obrar».

No construimos solos la torre. Él pone los cimientos, y también la fuerza para seguir.

Pablo pide además que brillemos «como estrellas en el mundo», sin murmuraciones ni discusiones. Una vida sencilla y fiel ilumina más que muchos discursos.

Hoy celebramos a san Carlos Borromeo, un obispo que vivió en tiempos difíciles para la Iglesia. Renunció a las comodidades de su familia y se entregó por entero a su pueblo.

Durante una peste, se quedó junto a los enfermos cuando otros huían. Calculó el costo, y lo pagó con alegría.

¿Qué te está pidiendo Jesús que dejes para seguirlo mejor? Tal vez no sea algo grande, sino algo que te ata el corazón.

Renunciar por amor no empobrece. Libera las manos para recibir lo que Dios quiere dar.

Hoy puedes renovar tu decisión de seguirlo, sabiendo que Él mismo te dará lo que te falte para terminar la obra.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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