Reflexión del día

Tomó la condición de siervo

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San Pablo nos presenta hoy uno de los textos más hermosos del Nuevo Testamento. Cristo, que era de condición divina, «se vació de sí mismo» y tomó la condición de siervo.

No se aferró a su grandeza. Bajó hasta nosotros, hasta la muerte, y una muerte en cruz.

Por eso Dios lo elevó por encima de todo. El camino de Jesús va hacia abajo antes de ir hacia arriba.

El Evangelio muestra otra forma de ese abajamiento. Un hombre prepara una gran cena, los invitados se excusan, y él manda llamar a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.

Los que no tenían sitio en ningún banquete terminan sentados a la mesa. Así es el corazón de Dios.

Los primeros invitados tenían excusas razonables: un campo, unos bueyes, una boda. Ninguna era mala, pero todas los alejaron de la fiesta.

Hoy celebramos a san Martín de Porres. Fue hermano en un convento dominico, y se dedicó a los enfermos y a los más pobres.

Con la escoba en la mano o en la enfermería del convento, nunca se sintió por encima de nadie. Se hizo pequeño como su Señor.

En él se ve que la humildad no empequeñece. Al contrario, hace espacio para que Dios obre maravillas.

¿Qué excusas pones cuando Dios te invita a servir? A veces son razonables, pero te alejan de la fiesta.

Tener «la misma manera de pensar de Cristo Jesús» es aprender a bajar. Es ponerse al lado del que nadie invita.

Hoy puedes hacer algún servicio humilde, de esos que nadie agradece. Hazlo con alegría, pensando en Jesús.

Y pídele a san Martín que te enseñe a ver a Cristo en los pobres que Dios pone en tu camino.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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