Reflexión del día
El último lugar
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Jesús observa cómo los invitados buscan los primeros puestos en un banquete. Y aprovecha para dar una lección que sirve para toda la vida.
No te sientes en el primer lugar. Siéntate en el último, y deja que sea el dueño de la casa quien te diga: «Amigo, ven más arriba».
No es una estrategia para quedar bien. Es una manera de estar en el mundo.
La humildad no consiste en despreciarse. Consiste en no necesitar el primer puesto para saber lo que uno vale.
El que se sabe amado por Dios no tiene que demostrar nada.
«Cualquiera que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado». Así mira Dios las cosas.
San Pablo lo vivió a fondo. Desde la cárcel, no se preocupa por su propio prestigio; le basta con que Cristo sea anunciado.
Y dice una frase que resume su vida entera: «para mí, vivir es Cristo, y morir, una ganancia».
Cuando Cristo ocupa el centro, uno ya no necesita pelear por los primeros puestos. Hay una paz que no depende del reconocimiento de los demás.
En este sábado miramos a María. Ella se llamó a sí misma la esclava del Señor, y Dios la puso por encima de todos.
María nunca buscó el primer lugar. Estuvo donde hacía falta: en Nazaret, en Caná, al pie de la cruz.
Por eso su grandeza es de otra clase: la de quien sirve.
¿En qué lugares de tu vida buscas ser reconocido? Tal vez hoy puedas ceder un puesto, o una discusión.
Eso no es perder. Es dejar sitio para que Dios te encuentre allí donde estás.
Pídele a la Virgen su sencillez, para vivir contento en el lugar que Dios te da.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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