Reflexión del día
La obra que Dios comenzó
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
San Pablo escribe a los filipenses desde la cárcel, y sin embargo su carta está llena de alegría. Cada vez que se acuerda de ellos, da gracias a Dios.
Y les dice algo que vale para cada uno: «aquel que comenzó en ustedes la obra buena la irá llevando a término».
Dios no deja las cosas a medias. Lo que empezó en ti el día de tu bautismo lo sigue haciendo crecer, aunque a veces no lo notes.
Pablo pide además que el amor de los filipenses crezca en conocimiento y en discernimiento. Un amor que sabe distinguir lo que vale de lo que no.
Ese discernimiento es el que les falta a los fariseos del Evangelio. Están tan pendientes de la norma del sábado que no ven al enfermo que tienen delante.
Jesús les pregunta si está permitido curar en sábado, y ellos se quedan callados. Entonces él cura al hombre y lo despide.
Luego les hace una pregunta sencilla. Si a alguno se le cae al pozo un hijo o un buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?
Nadie duda cuando se trata de lo propio. El amor hace lo mismo con el dolor ajeno.
La ley de Dios nunca está en contra de la persona. Está para cuidarla.
¿Hay alguna costumbre que te impide ver a quien necesita ayuda? A veces hay que dejar de lado la comodidad para acercarse al que sufre.
Pablo quiere que lleguemos «limpios y sin tropiezo al día de Cristo». Y eso se logra dejando que el amor nos vaya transformando.
Hoy puedes dar gracias por la obra que Dios empezó en ti. Y confiar en que la terminará.
Mientras tanto, deja que tu amor crezca en atención a los que tienes cerca.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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