Reflexión del día
Como un ave con su nidada
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Unos fariseos le advierten a Jesús que Herodes quiere matarlo. Y él responde con una serenidad que desconcierta.
Seguirá haciendo su obra hoy y mañana, hasta el final. Nada lo aparta del camino que el Padre le ha trazado.
Luego se vuelve hacia Jerusalén con una ternura enorme: «¡Cuántas veces he querido juntar a tus hijos, como un ave junta su nidada bajo las alas».
Es una imagen de madre. Dios quiere proteger a su pueblo bajo sus alas.
Es la misma ternura con la que nos busca a cada uno, aunque nos alejemos.
Y, sin embargo, respeta la libertad. «Ustedes no quisieron», dice Jesús con tristeza.
San Pablo habla hoy de un combate. No es contra enemigos de carne y hueso, sino contra el mal que intenta apartarnos de Dios.
Para ese combate, pide revestirse de la armadura de Dios. La verdad como cinturón, la justicia como coraza, la fe como escudo.
Con ellas se puede resistir el día malo sin perder la paz.
Son armas extrañas, porque no hieren a nadie. Protegen el corazón.
En esta lucha nadie sale herido, salvo el mal.
Y la más importante es la oración: «Oren en todo momento en el Espíritu».
A veces nos sentimos en una lucha que nos supera. El miedo, el desánimo o la tentación pesan más de lo que quisiéramos.
¿Dónde buscas refugio cuando las cosas se ponen difíciles? Jesús te ofrece sus alas, como un ave ofrece las suyas a su nidada.
Él sigue llamándonos, con las alas abiertas.
No hace falta ser fuerte para acercarse. Basta con querer quedarse bajo su protección.
Hoy puedes empezar el día pidiéndole que te revista con su fuerza. Y confiar en que Él lucha a tu lado.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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