Reflexión del día

Lo pequeño que crece

3 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Jesús compara el reino de Dios con dos cosas muy pequeñas. Un grano de mostaza que alguien siembra en su huerto, y un poco de levadura que una mujer mezcla con la harina.

Ninguna de las dos llama la atención. Pero el grano se hace árbol, y la levadura termina fermentando toda la masa.

Así trabaja Dios la mayoría de las veces. Lo hace sin estruendo, con la paciencia de quien actúa desde dentro.

Quizá te cuesta ver crecer algo bueno en tu vida o en tu familia. La parábola invita a confiar en lo que todavía no se ve.

En la primera lectura, San Pablo mira el matrimonio con los ojos de Cristo. El marido y la mujer están llamados a amarse como Cristo ama a la Iglesia.

Ese amor se parece mucho a la levadura. No se nota en un día, pero va transformando la vida entera, a fuerza de gestos pequeños.

Pablo lo resume en una frase: «Sométanse unos a otros en el temor de Cristo». Habla de servirse mutuamente, y no de dominar.

Y va más lejos: el amor de Cristo es un amor que se entrega. Él dio su vida por la Iglesia, y la cuida como cada uno cuida su propio cuerpo.

En cualquier vocación, casados o no, ese es el modelo. Amar es cuidar, alimentar, perdonar, sostener.

¿Qué semilla pequeña has dejado de regar por pensar que no sirve de nada? A veces basta con volver a cuidarla.

Dios no desprecia los comienzos humildes. En sus manos, lo pequeño crece hasta dar sombra a muchos.

Hoy puedes poner un poco de levadura en tu casa: una palabra amable o un gesto de servicio.

Aunque nadie lo note, Dios lo hará fermentar.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy