Reflexión del día
Un año más
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Le cuentan a Jesús dos desgracias recientes, y la gente quiere saber si los que murieron eran más culpables que los demás. Jesús corta esa manera de pensar.
El sufrimiento no es un castigo que Dios reparte según los pecados de cada uno. Pero toda desgracia es una llamada a revisar la propia vida.
Jesús no explica por qué ocurren las desgracias. Mira hacia adelante: qué hacemos nosotros con el tiempo que nos queda.
«Si ustedes no se convierten», dice, todos correrán la misma suerte. Es una invitación urgente a cambiar mientras hay tiempo.
Luego cuenta la parábola de la higuera. Hace tres años que no da fruto, y el dueño quiere cortarla.
Pero el viñador intercede: «déjala todavía este año». Cavará alrededor, le echará abono, y esperará.
Ese viñador se parece mucho a Jesús. Nadie cuida nuestra vida con tanta paciencia como Él.
Él sigue cavando alrededor y abonando la tierra de nuestro corazón, año tras año.
San Pablo, en la primera lectura, habla de crecer. Crecer hasta la estatura de Cristo, sin dejarnos llevar por cualquier viento que sople.
Y dice cómo: «viviendo la verdad en el amor». La verdad sin amor hiere, y el amor sin verdad se queda vacío.
Crecer así lleva tiempo. Como la higuera, necesitamos que alguien nos cuide mientras llega el fruto.
¿Qué fruto está esperando Dios de tu vida en este tiempo? No te desanimes si hasta ahora ha sido poco; todavía estás a tiempo.
En este sábado miramos a María. Ella dejó que la Palabra echara raíces en su corazón, y dio el fruto más grande: a Jesús.
Pídele que te ayude a recibir con gratitud este año más que Dios te regala. Y que no pase en vano.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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