Reflexión del día
Algo más grande que Jonás
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
La gente le pide a Jesús una señal, algo que lo demuestre todo de una vez. Y él responde que no habrá otra señal que la de Jonás.
Jonás no hizo ningún prodigio en Nínive. Llegó, predicó, y la ciudad se convirtió.
La señal era él mismo, con su palabra. Y Jesús añade: «aquí hay algo más grande que Jonás».
A veces también nosotros esperamos señales antes de fiarnos de Dios. Pedimos una prueba clara, y mientras tanto dejamos pasar lo que ya tenemos delante.
Lo que tenemos delante es Jesús mismo: su palabra y su vida entregada. La reina del sur cruzó medio mundo para escuchar a Salomón; nosotros lo tenemos mucho más cerca, y a veces no damos ni un paso.
San Pablo, en la primera lectura, habla de otra cosa que también cuesta aceptar: la libertad. «Cristo nos hizo libres para que vivamos en libertad».
Pablo sabe que hay una forma de vivir la religión que ata. Se llena de normas y de miedo, y termina pareciéndose más a la esclavitud que a la vida de un hijo.
Por eso insiste: no somos hijos de la esclava, sino de la libre. La fe es la vida de los hijos en la casa del Padre, y no un yugo que se carga a disgusto.
¿Qué señal estás esperando para fiarte del todo? Quizá ya la tienes, y solo hace falta mirarla con calma.
Dios no suele hablar con fuegos artificiales. Habla en la Escritura que escuchamos cada día y en las personas que pone a nuestro lado.
Hoy puedes escuchar el Evangelio como los de Nínive escucharon a Jonás: con el corazón dispuesto a cambiar.
Y puedes vivir tu fe con la libertad de quien sabe que es hijo, sin el miedo del que se siente esclavo.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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