Reflexión del día
Según tu palabra
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
«Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: mira que yo llego». El profeta anuncia algo que parecía demasiado bueno: Dios mismo viene a vivir en medio de su pueblo.
Siglos después, esa promesa llega a una casa sencilla de Nazaret. El ángel saluda a María casi con las mismas palabras: «Alégrate».
Hoy celebramos a Nuestra Señora del Rosario. Cada avemaría repite ese saludo del ángel, y cada misterio es una escena en la que Dios se acerca a nosotros. Rezarlo es mirar esas escenas con los ojos de ella.
A veces el rosario se reza de prisa, como quien cumple. Su fuerza está en la repetición tranquila, que deja que el corazón se ponga al paso de María.
María no lo entendió todo desde el principio. Se desconcierta, piensa, pregunta: «¿Cómo podrá ser eso?».
Su pregunta no nace de la desconfianza. Es la de quien quiere decir que sí con los ojos abiertos.
Y cuando entiende lo suficiente, se entrega: «Que me suceda según tu palabra». No espera a tenerlo todo claro para fiarse.
El ángel le da una razón que vale también para ti: no hay palabra que Dios no pueda cumplir. Lo que tú das por imposible sigue estando en sus manos.
¿Qué promesa de Dios te cuesta creer hoy? Tal vez algo que llevas años pidiendo, o algo que ya dejaste de pedir. Dios no se olvida de ninguna de las dos cosas.
En el Magníficat, María no habla de sí misma. Canta lo que Dios hace con los pequeños: los pone en alto y los llena de bienes.
Hoy, si puedes, toma el rosario un rato. Déjate llevar por ella, misterio a misterio, hasta la alegría de saber que Dios vive en medio de ti.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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