Reflexión del día

Sentarse a sus pies

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Pablo cuenta su historia sin esconder nada. Fue un perseguidor con ardor, de los que hacían lo posible por arrasar la Iglesia.

Y sin embargo dice algo que sorprende: Dios lo había puesto aparte desde el vientre de su madre. Antes de su celo equivocado, antes de todo, ya estaba llamado.

El salmo canta lo mismo con una imagen muy tierna. Dios te fue tejiendo antes de que nacieras, y nadie te conoce tan a fondo como Él.

Después de su llamada, Pablo no corrió a organizar nada. Se fue a Arabia, lejos de todos, y solo más tarde subió a Jerusalén. Antes de anunciar a Cristo, necesitó tiempo para estar con Él.

En Betania, Marta no hace nada malo. Recibe a Jesús en su casa y quiere atenderlo bien.

Lo que le pasa está por dentro. Se angustia y se agita, y termina mirando con reproche a su hermana, que no hace más que escuchar.

Jesús la llama dos veces por su nombre, con cariño. No desprecia su servicio. Le recuerda que hace falta una sola cosa.

Esa cosa es escucharlo. Todo lo demás, incluso lo bueno, encuentra su sitio después, cuando se hace desde ahí.

¿Cuántas de las cosas que hoy te agitan pueden esperar un rato? El servicio que nace de haber escuchado tiene menos prisa y menos reproche, y hace más bien.

Lo que Pablo vivió también vale para ti. Dios te conoce desde antes de que existieras, y tu historia, con sus errores, no le impide llamarte. Nada de lo que fuiste le hace cambiar de idea sobre ti.

Hoy, antes de ponerte en marcha, siéntate un momento a sus pies. Esa parte, como dice Jesús, nadie te la va a quitar.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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