Cuando perdí el trabajo
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Padre mío,
a Ti levanto los ojos y te presento mi súplica. Tú conoces lo que necesito y cómo está mi ánimo desde que me quedé sin trabajo.
Derrama Tu Espíritu Santo sobre mí, sobre los míos y sobre todos Tus hijos que se han quedado sin empleo y pasan necesidad. Danos fortaleza, amor y templanza.
Afianza nuestra fe y nuestro ánimo, para que las dificultades no nos derrumben. Danos Tu amor, para querer bien cada día a los que tenemos cerca.
Danos templanza para no quedarnos llorando lo que se perdió, sino aprovechar lo que tenemos ahora y buscar siempre lo mejor: en lo material, en casa, con los demás y, sobre todo, Contigo.
Gracias, Padre, porque en Tu Hijo nos muestras cuánto nos amas. Jesús vivió en una familia, trabajó con sus manos y conoció la necesidad, como nosotros ahora.
En él y en la Sagrada Familia encontramos fuerza, consuelo y ejemplo. Te pedimos que, como a ellos, no nos falte lo necesario para vivir, que no perdamos el ánimo y que sigamos unidos en la oración.
(Presenta aquí tu petición.)
Te damos gracias, Padre, porque escuchas lo que ponemos en manos de la Virgen María, nuestra Madre, para que llegue hasta Ti. Te presentamos esto y todo lo que llevamos en el corazón, por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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