Salmos y alabanzas
Salmo 131 · Como un niño en brazos de su madre
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor,
mi corazón no se ha vuelto orgulloso, ni mis ojos miran con altivez.
No he buscado grandezas, ni cosas que están por encima de mis fuerzas.
Al contrario, he calmado y serenado mi alma, como un niño pequeño en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí.
Que Israel ponga su esperanza en el Señor, hoy y por todos los siglos.
Respondamos al Señor con nuestra oración.
Señor, qué salmo más corto y más profundo.
Enséñame a no querer lo que no me toca, a no mirar hacia arriba con envidia, hacia los lados con celos, hacia adentro con orgullo.
Hazme pequeño, Padre, pequeño como el niño que ya mamó, que ya está satisfecho, que ya no pide más, que descansa tranquilo en los brazos que lo sostienen.
No necesito entenderlo todo, no necesito controlarlo todo, no necesito ser el más grande ni el más aplaudido.
Me basta Contigo, Señor, me basta Tu mirada sobre mí, me basta saber que soy hijo.
Cuando mi corazón se agite, susúrrame este salmo: «he calmado y serenado mi alma».
Cuando mi cabeza se llene de grandezas imaginarias, recuérdame este salmo: «no he buscado lo que está por encima de mis fuerzas».
Como un niño en brazos de su madre, así quiero estar Contigo, Señor.
Hoy y por todos los siglos.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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