Salmos y alabanzas
Salmo 90 · Refugio de las generaciones
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor,
en todas las épocas has sido nuestro refugio.
Antes de que nacieran los montes, antes de que existieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre tú eres Dios.
No reduzcas al hombre al polvo, tú que dijiste: «Conviértanse, hijos de los hombres».
Porque para ti mil años son como el ayer que se fue, como una de las vigilias de la noche.
El hombre dura un día, como la hierba, florece por la mañana, y a la tarde se inclina, se marchita y se seca.
Setenta años duran nuestros días, ochenta, los más fuertes, y lo que pasa de ahí es cansancio y dolencias, todo pasa pronto, y nos vamos.
Enséñanos a conocer el poder de tu mano, y danos un corazón lleno de sabiduría.
Llénanos pronto de tu misericordia, y nos alegraremos y cantaremos todos los días de nuestra vida.
Alégranos por los días en que nos afligiste, por los años en que conocimos la desgracia.
Que tus siervos vean tus obras, y sus hijos, tu gloria.
Que la bondad del Señor, nuestro Dios, descienda sobre nosotros, y haga fecundo el trabajo de nuestras manos.
Sí, haz fecundo el trabajo de nuestras manos.
Respondamos al Señor con nuestra oración.
Señor, Tú que eres eterno, mi vida es un suspiro en Tu presencia, y sin embargo la cuidas, la cuentas, la amas.
Enséñame a vivir cada día Contigo, sin prisa y sin miedo, sabiendo que todos mis días están en Tus manos.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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