Salmos y alabanzas
Salmo 51 · Ten piedad de mí, oh Dios
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Ten piedad de mí,
oh Dios, según la grandeza de tu misericordia, según la abundancia de tu compasión, borra mi maldad.
Lávame por completo de mi culpa, y purifícame de mi pecado.
Porque yo reconozco mi maldad, y tengo siempre delante mi pecado.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en lo más hondo de mí un espíritu recto.
No me alejes de tu presencia, y no retires de mí tu santo Espíritu.
Hazme sentir otra vez la alegría de tu salvación, y fortaléceme con un espíritu generoso.
Respondamos al Señor con nuestra oración.
Señor, este salmo me lo presta el rey David después de su caída, y me doy cuenta de que sus palabras son también las mías.
Yo también he fallado, yo también he preferido mi camino al Tuyo, yo también a veces me escondo de Ti por vergüenza.
Pero Tu misericordia es más grande que mi pecado, Tu perdón es más rápido que mi arrepentimiento.
Hoy vengo a Ti como David vino: con el corazón quebrantado, con la certeza de que no desprecias un corazón contrito.
Lávame, Señor, renuévame por dentro, devuélveme el gozo que el pecado me robó.
Porque donde abunda el pecado, sobreabunda Tu gracia.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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