Oración del viernes 2 de octubre de 2026

Los santos ángeles custodios

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de viernes, en este día en que la Iglesia celebra a los santos ángeles custodios, vengo a Ti agradeciéndote el cuidado que pusiste junto a mí desde el primer instante de mi vida. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces he estado protegido sin darme cuenta, cuántos peligros pasaron de largo sin que yo llegara a saber nunca de ellos. Y hoy quiero rezar con aquella confianza sencilla de cuando era niño y le pedía al ángel de mi guarda que no me dejara solo. Sé, mi Señor, que ese cuidado no se acaba con los años, sino que me acompaña hasta el final del camino.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Tus discípulos te preguntaron quién es el más importante en el Reino de los cielos. Y Tú llamaste a un niño, lo pusiste en medio de todos y les dijiste: "Si no vuelven a ser como niños, no entrarán en el Reino de los cielos". No nos pides que seamos ingenuos, mi Señor, sino que confiemos como confía un niño que se sabe cuidado y por eso duerme tranquilo. Y después añadiste algo que hoy me llena de ternura: "Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre". Cada persona pequeña y olvidada tiene delante de Ti quien la mire y quien la defienda. Qué distinto miraría yo a los demás, mi Señor, si recordara siempre que a cada uno lo cuidas Tú de esa manera.

Hoy te pido, mi Dios, un corazón de niño, capaz de fiarse de Ti aunque no entienda el camino por el que me llevas. Te suplico que no desprecie nunca a nadie por pequeño, por pobre o por poco importante que parezca a los ojos del mundo. Y te doy gracias por mi ángel custodio, pidiéndote que sepa seguir las buenas inspiraciones que Tú me das, también por medio de él. Te pido también por los niños que crecen sin protección, por los que hoy salen de viaje, por los enfermos y los ancianos que necesitan una mano cerca y por las madres que encomiendan a sus hijos cada noche antes de dormir. Que ninguno quede sin amparo, porque Tú NUNCA apartas Tu mirada de los más pequeños y necesitados. Y que yo sea hoy, para alguien, esa ayuda que llega justo a tiempo. Enséñame a cuidar sin agobiar y a acompañar sin pedir nada a cambio. En Tus manos pongo este viernes, mi Señor, y bajo el cuidado de Tus ángeles pongo a todos los míos.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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