Oración del jueves 1 de octubre de 2026

El camino pequeño de Teresita

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves, en este día en que la Iglesia celebra a santa Teresa del Niño Jesús, vengo a Ti queriendo servirte desde el lugar pequeño donde me has puesto. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces pienso que mi vida es demasiado ordinaria para servir de algo, que otros hacen cosas grandes y yo apenas cumplo con lo de mi casa. Y hoy quiero aprender de aquella carmelita que nunca salió de su convento y a la que Tú hiciste patrona de las misiones. Sé, mi Señor, que Tú no mides el tamaño de lo que hago, sino el amor con que lo hago.

Hoy escucho en el Evangelio cómo designaste a otros setenta y dos discípulos y los mandaste de dos en dos por delante de Ti, a los pueblos adonde Tú pensabas ir. Y antes de enviarlos les dijiste una frase que hoy siento dirigida también a mí: "La mies es abundante y los obreros pocos; rueguen, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies". Porque lo primero que nos pides no es hacer mucho, sino rezar, y eso puedo hacerlo desde donde estoy, aunque no pueda salir de casa. Y les enseñaste también el saludo con que debían entrar en cada casa: "Paz a esta casa". Qué encargo tan hermoso, mi Señor, dejar paz allí donde uno entra en lugar de dejar quejas o reproches. Ojalá se note hoy en mi casa que Tú me has enviado esta mañana.

Hoy te pido, mi Dios, obreros para Tu mies, sacerdotes buenos, religiosas alegres y familias que sepan hablar de Ti con naturalidad. Te suplico que mi oración de cada mañana llegue lejos, hasta lugares que jamás veré, sostenida por Tu misericordia. Y dame el camino pequeño de santa Teresita, que hacía cosas comunes con un amor que no era común. Te pido también por los misioneros que están lejos de los suyos, por los que anuncian Tu nombre donde cuesta hacerlo, por los enfermos que ofrecen su dolor en silencio, por los ancianos que rezan cada día sin que nadie los vea y por las madres que van sembrando la fe en sus hijos. Que ninguno crea que su vida es inútil, porque TODO lo que se hace con amor da fruto en Tus manos. Y que hoy, al entrar en cualquier lugar, sepa yo dejar paz y no inquietud. Enséñame a hacer bien las cosas pequeñas, que son las que llenan de verdad mis días. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo lo poco que puedo dar para que Tú lo multipliques.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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