Oración del miércoles 30 de septiembre de 2026
No dejarlo para después
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de miércoles, en este día en que la Iglesia recuerda a san Jerónimo, vengo a Ti pidiéndote no aplazar más lo que me estás pidiendo hoy. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces te digo que sí y luego lo dejo para después, para cuando tenga tiempo, para cuando las cosas se acomoden. Y hoy quiero pedirte la decisión de empezar ahora mismo, sin esperar ese momento perfecto que nunca termina de llegar. Sé, mi Señor, que lo que se aplaza demasiado se va quedando sin hacer, y que Tú siempre me das una nueva ocasión.
Hoy escucho en el Evangelio a tres hombres que quisieron seguirte y a los que respondiste sin rodeos. Al primero le advertiste que "las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza", para que supiera bien a qué venía. A los otros dos, que pedían un poco más de tiempo, les hablaste con esa urgencia que solamente se entiende cuando algo importa de verdad. Y les dijiste aquella imagen del campo: "Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios". Sé bien, mi Señor, que Tú, que mandaste honrar al padre y a la madre, no me pides olvidar a los míos, sino no dejar para mañana lo que hoy me pides. Porque Tú no quieres asustarme, sino sacarme de ese "después" en el que se me han ido tantos años.
Hoy te pido, mi Dios, un sí que llegue hasta los hechos y no se quede en buenas intenciones. Te suplico que hoy mismo yo dé ese paso pequeño que llevo tanto tiempo posponiendo, esa llamada, esa reconciliación, ese perdón que me cuesta. Y dame, como a san Jerónimo, un amor grande por Tu Palabra, para no ignorarte por no conocerte en las Escrituras. Te pido también por los que llevan años esperando el momento de volver a Ti, por los que creen que ya es demasiado tarde, por los enfermos, por los ancianos que sienten que ya no sirven para nada y por las madres que sostienen su casa sin descanso. Que ninguno se quede mirando hacia atrás, porque Tú SIEMPRE abres camino hacia adelante y sostienes al que quiere ponerse de nuevo en marcha. Y que la lectura del Evangelio sea en mi casa un pan de cada día. Enséñame a soltar lo que ya pasó y a poner la mano firme en el trabajo de hoy. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo todo aquello que he ido dejando para después.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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