Oración del martes 29 de septiembre de 2026
Los santos arcángeles
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes, en este día en que la Iglesia celebra a los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, vengo a Ti sabiendo que no camino solo. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me siento pequeño y desprotegido, como si nadie estuviera cuidando de mí en lo que no alcanzo a ver. Y hoy quiero recordar que Tú rodeas mi vida de servidores Tuyos, que envías para defender, para anunciar y para acompañar. Sé, mi Señor, que Tú no estás lejos ni distraído, sino muy atento a todo lo que me pasa.
Hoy escucho en el Evangelio cómo viste llegar a Natanael y dijiste de él: "Ahí tienen a un israelita de verdad, en quien no hay engaño". Y cuando él te preguntó de dónde lo conocías, le respondiste que ya lo habías visto antes, cuando estaba debajo de la higuera y nadie más lo miraba. Qué consuelo tan grande, mi Señor, saber que también a mí me ves en lo escondido, cuando nadie sabe lo que llevo por dentro. Y luego le prometiste algo todavía mayor: "Verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre". Porque Tú abriste para siempre el camino entre el cielo y esta tierra, y por él suben mis súplicas y bajan Tus auxilios. Hoy me quedo con esa certeza, mi Señor, de que el cielo está abierto también sobre mi casa y sobre eso que tanto me preocupa.
Hoy te pido, mi Dios, la limpieza de corazón de Natanael, sin dobleces ni engaños, para que Tú puedas mirarme sin que yo esconda nada. Te suplico, por intercesión de san Miguel, valor para no ceder ante el mal; por intercesión de san Gabriel, oídos atentos a lo que Tú quieres decirme; y por intercesión de san Rafael, salud y compañía en el camino. Te pido también por los que viven con miedo, por los que esperan una noticia que no llega, por los enfermos que pasan la noche en vela, por los ancianos que duermen solos y por las madres que velan por sus hijos desde lejos. Que ninguno se crea desamparado, porque Tú NUNCA dejas sin custodia a quien Tú mismo pusiste en el mundo. Y que sepamos agradecer tantos cuidados que recibimos cada día sin darnos cuenta siquiera. Que esa ayuda callada que Tú envías me vuelva a mí también servicial con quien tengo cerca. En Tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y bajo Tu protección pongo a todos los que amo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy