Oración del lunes 28 de septiembre de 2026
El más pequeño es el mayor
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes vengo a Ti para pedirte un corazón que no ande midiéndose con nadie. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me comparo por dentro, quién hace más, quién es más querido, quién merece más reconocimiento, y cuánta paz me quita ese pesar de andar llevando la cuenta. Y hoy quiero empezar el día sin necesidad de ser el primero, contento con el lugar pequeño que Tú me des. Sé, mi Señor, que en Tu casa se mide de otra manera y que allí el último nunca queda atrás.
Hoy escucho en el Evangelio cómo Tus discípulos discutían entre ellos sobre quién sería el más importante. Y Tú, que conocías lo que pensaban por dentro, no los reprendiste con dureza, sino que tomaste de la mano a un niño, lo pusiste a Tu lado y les dijiste: "El más pequeño de ustedes, ése es el más importante". Después Juan te contó que habían visto a uno que expulsaba demonios en Tu nombre y se lo habían prohibido porque no andaba con ellos. Y Tú respondiste con una anchura que me deja pensando: "No se lo prohíban, porque el que no está contra ustedes, está a favor de ustedes". Cuántas veces, mi Señor, quiero que el bien venga solamente por donde yo espero, y me incomoda que Tú te sirvas de quien nunca habría imaginado. Enséñame que Tu bondad no es propiedad de nadie y que en Tu corazón cabe mucha más gente de la que yo cuento.
Hoy te pido, mi Dios, la sencillez de alegrarme del bien que otros hacen, aunque no lo hagan como yo lo haría. Te suplico que me libres de esa envidia callada que se disfraza de buen celo y que va enfriando los mejores propósitos. Y dame la humildad del niño, que no discute su puesto porque se sabe querido sin tener que ganárselo. Te pido también por las familias donde hay rivalidades entre hermanos, por quienes se sienten siempre menos que los demás, por los enfermos, por los ancianos que ya no pueden hacer lo que hacían y por las madres que reparten su cariño sin medirlo. Que ninguno se sienta desplazado, porque Tú JAMÁS quieres a Tus hijos por lo que rinden, sino porque son Tuyos. Y que en mi casa nadie tenga que ganarse el afecto compitiendo con nadie. Enséñame a celebrar los aciertos ajenos como si fueran míos y a callar la comparación antes de que nazca. En Tus manos pongo este lunes, mi Señor, y en Tus manos pongo mi manera de mirar a los demás para que Tú la ensanches.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy