Oración del viernes 25 de septiembre de 2026

¿Quién dicen que soy yo?

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de viernes vengo a Ti queriendo conocerte como Tú eres y no como yo me lo imagino. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces te he querido a mi medida, esperando de Ti soluciones rápidas y un camino sin dificultades. Y hoy quiero acercarme al Dios verdadero, aunque me sorprenda y aunque su camino no sea el que yo habría escogido. Sé, mi Señor, que conocerte de verdad cambia también mi manera de esperar y de sufrir.

Hoy escucho en el Evangelio cómo estabas orando a solas y, al terminar, preguntaste a los tuyos qué decía la gente de Ti. Y me llama la atención que la pregunta naciera de la oración, mi Señor, porque las cosas hondas se preguntan cuando el corazón ya ha estado con el Padre. Pedro respondió con acierto: "El Mesías de Dios", y sin embargo enseguida les anunciaste algo que nadie esperaba. Les dijiste que el Hijo del hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado y morir, y al tercer día resucitar. Y así corriges de raíz mi manera de imaginarte, porque el Mesías verdadero no evita el dolor sino que lo atraviesa y lo vence. Qué consuelo tan hondo, mi Señor, saber que no me hablas del sufrimiento desde fuera, sino desde dentro. Y que la última palabra de aquel anuncio no fue la muerte, sino resucitar al tercer día.

Hoy te pido, mi Dios, una fe que no se apoye en lo que yo espero de Ti, sino en lo que Tú realmente eres. Te suplico que, cuando el camino se ponga cuesta arriba, no piense que te has olvidado de mí, sino que vas delante abriendo paso. Y dame el hábito de la oración a solas, para que mis respuestas nazcan del trato Contigo y no de mis prisas. Te pido también por los que atraviesan una prueba que no entienden, por los que sienten que Dios los ha dejado, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que sostienen con fe una situación difícil. Que ninguno se sienta engañado por creer, porque Tú JAMÁS prometiste una vida sin cruz, sino Tu compañía en ella. Y que en medio de lo difícil sepamos esperar el tercer día, porque Contigo el final siempre es la vida. Sostén la fe de los que están a punto de rendirse y devuélveles la confianza. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo la idea que tengo de Ti para que Tú la corrijas.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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