Oración del jueves 24 de septiembre de 2026
Buscarte, no solo curiosear
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de jueves vengo a Ti pidiéndote no quedarme nunca en la simple curiosidad acerca de Ti. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me interesa lo que se dice de Ti, escucho, comento y opino, y sin embargo no dejo que eso cambie nada dentro de mí. Y hoy quiero pasar de las ganas de saber a las ganas de encontrarte de verdad. Sé, mi Señor, que a Ti no se te conoce por conversaciones ajenas, sino tratándote de corazón a corazón.
Hoy escucho en el Evangelio cómo aquel rey andaba desconcertado con todo lo que oía de Ti, sin saber a qué atenerse. Y el relato termina con una frase que me deja pensando, mi Señor, porque dice de él que "tenía ganas de verte". Pero sus ganas no eran las de quien busca cambiar de vida, sino las de quien quiere satisfacer una curiosidad y quedarse igual. Tú no te dejas ver así, no te ofreces como espectáculo, sino que te revelas a quien te busca con el corazón dispuesto. Por eso me pregunto hoy con qué intención me acerco yo a Ti cada mañana. No quiero mirarte de lejos como quien contempla algo curioso, mi Señor, sino tratarte como se trata a quien se ama. Porque la fe no es tener noticias Tuyas, sino tener trato Contigo.
Hoy te pido, mi Dios, un deseo verdadero de verte, no por curiosidad sino porque no puedo vivir sin Ti. Te suplico que me libres de la fe de oídas, esa que repite lo que otros dicen sin haber tratado nunca Contigo en el silencio. Y dame la valentía de dejar que el encuentro Contigo me cambie de verdad, aunque me pida soltar algo. Te pido también por los que te buscan sin saber bien dónde, por los que se han quedado en la costumbre, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que enseñan a sus hijos a tratarte con confianza. Que ninguno se quede en la orilla, porque a TODO el que te busca de veras terminas dejándote encontrar. Y que mi oración de cada mañana no sea un trámite, sino un rato de verdadera compañía Contigo. Concédeme el gusto por el silencio, donde Tú hablas al corazón sin necesidad de ruido. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mi deseo para que Tú lo hagas verdadero.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy