Oración del martes 22 de septiembre de 2026
Escuchar y poner por obra
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes vengo a Ti deseando que Tu palabra no se quede en mis oídos, sino que llegue a mis manos. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me emociono escuchando algo hermoso y al rato sigo viviendo exactamente igual que antes. Y hoy quiero pedirte que lo que escuche esta mañana se note luego en cómo trato a los que viven conmigo. Sé, mi Señor, que Tú no mides mi fe por lo que siento al rezar, sino por lo que hago después con los que me rodean. Y que las palabras más hermosas se quedan vacías si no bajan hasta la vida de cada día.
Hoy escucho en el Evangelio cómo Tu madre y Tus parientes fueron a buscarte y no podían acercarse por el gentío que te rodeaba. Y cuando te avisaron que estaban afuera, diste una respuesta que abre las puertas de par en par: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra". No estabas despreciando a los Tuyos, mi Señor, sino ensanchando la familia hasta hacerme sitio también a mí. Y en esa frase queda dicho el mayor elogio de María, que fue la primera en escuchar Tu palabra y en cumplirla sin reservas. Porque el parentesco que Tú buscas no se hereda por la sangre, sino que nace de escuchar y obedecer cada día. Qué cercanía tan grande me ofreces, mi Señor, al llamarme hermano Tuyo si de verdad vivo lo que me dices. Y qué responsabilidad tan hermosa, porque no basta con admirarte de lejos.
Hoy te pido, mi Dios, oídos atentos y manos dispuestas, para que Tu palabra no se quede en buenos propósitos. Te suplico que me des la valentía de empezar por algo pequeño y concreto hoy mismo, en lugar de esperar a sentirme preparado. Y que, escuchándote y obedeciéndote, pueda de verdad llamarme de Tu familia. Te pido también por los que escuchan y no logran cambiar, por los que se sienten lejos de Ti, por los enfermos, por los ancianos que ya no pueden hacer mucho pero siguen rezando y por las madres que enseñan con hechos. Que ninguno se sienta ajeno a Tu casa, porque a TODO el que escucha y obedece lo cuentas Tú entre los Tuyos. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mi escucha para que se convierta en obras.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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