Oración del lunes 21 de septiembre de 2026
San Mateo, llamado en su mesa
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes, en este día en que la Iglesia celebra al apóstol san Mateo, vengo a Ti sabiendo que Tú llamas también a los que nadie esperaría. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me he creído demasiado indigno para que Tú cuentes conmigo, como si mi pasado me cerrara la puerta. Y hoy, mirando a aquel cobrador de impuestos convertido en evangelista, entiendo que Tu mirada no se detiene en lo que fui sino en lo que puedo llegar a ser. Sé, mi Señor, que Tú no llamas a los perfectos, sino que haces capaces a los que llamas.
Hoy escucho en el Evangelio cómo pasaste junto a aquella mesa de recaudación, te fijaste en un hombre despreciado por todos y le dijiste una sola palabra: "Sígueme". Y me admira que él se levantara al instante y lo dejara todo, sin pedir tiempo ni garantías, porque a veces se necesita menos explicación y más confianza. Después te sentaste a comer en su casa con otros como él, y los que se creían justos murmuraban al verte en esa compañía. Entonces respondiste con una claridad que me libera: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos". Y añadiste aquello que resume Tu corazón: "Misericordia quiero y no sacrificios; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores". Qué alivio tan hondo escuchar eso, mi Señor, porque significa que hay lugar para mí en Tu mesa. Y qué callada lección para los que murmuraban, tan seguros de sí mismos que ya no esperaban nada de Ti.
Hoy te pido, mi Dios, la prontitud de Mateo para responderte, dejando atrás lo que me tenga atado. Te suplico que nunca me crea demasiado lejos ni demasiado tarde, recordando que Tú sigues pasando junto a mi mesa y llamándome por mi nombre. Y dame Tu mirada para ver a los demás por lo que pueden llegar a ser, y no por lo que han sido. Te pido también por los que cargan un pasado que no se perdonan, por los señalados por su fama, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que esperan el cambio de un hijo. Que ninguno se dé por perdido, porque Tú NUNCA dejas de pasar cerca de quien te necesita. En Tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y en Tus manos pongo mi historia entera para que Tú la hagas nueva.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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