Oración del domingo 20 de septiembre de 2026

Los obreros de la viña

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti agradecido simplemente por haber sido llamado a trabajar en Tu viña. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces en lugar de agradecer lo que he recibido me quedo mirando lo que reciben los demás, y así se me amarga el corazón. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero aprender a mirar mi vida con gratitud y no con comparaciones. Sé, mi Señor, que Tus caminos no son los míos y que Tu manera de repartir desborda mis cuentas.

Hoy escucho en el Evangelio cómo aquel dueño salió una y otra vez a la plaza, y a los que encontraba sin trabajo les decía: "Vayan también ustedes a mi viña". Y me conmueve esa insistencia Tuya, mi Señor, que no se cansa de salir a buscar a los que están parados y sin que nadie los contrate. Al final del día, cuando los primeros protestaron por el pago, el dueño respondió sin dureza pero con claridad: "¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?". Y esa pregunta me desarma, porque muchas veces me molesta más el bien ajeno que mi propia falta de generosidad. Tú no eres injusto con nadie, sino desbordantemente bueno con todos, y esa bondad no se puede medir con la vara de mis méritos. Y al final lo dices claro: los últimos serán los primeros y los primeros los últimos, para que nadie se instale en la seguridad de su puesto. Qué libertad tan grande, mi Señor, dejar de calcular y sencillamente agradecer.

Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, un corazón agradecido que se alegre del bien que reciben los demás. Te suplico que me libres de la envidia disfrazada de justicia, esa que reclama cuentas cuando en realidad quiere más para sí. Y dame la alegría de trabajar en Tu viña por amor y no por la paga, sabiendo que ya es un regalo que me hayas llamado. Te pido también por los que están sin trabajo y nadie los toma en cuenta, por los que empiezan de nuevo ya mayores, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que trabajan de sol a sol. Que a ninguno le falte lo necesario, porque TODOS somos llamados y sostenidos por la misma bondad Tuya. En Tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en Tus manos pongo mis comparaciones para que Tú las deshagas.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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