Oración del sábado 19 de septiembre de 2026

La semilla en buena tierra

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de sábado vengo a Ti pidiéndote la constancia que tantas veces me falta para llegar hasta el final. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces empiezo con entusiasmo y me voy quedando a medio camino, cansado o distraído por otras cosas. Y en este día dedicado a Tu Madre Santísima, quiero aprender de María a guardar Tu palabra en el corazón y dejar que madure sin prisa. Sé, mi Señor, que el fruto no llega de golpe, sino que se va formando con paciencia y con perseverancia.

Hoy escucho en el Evangelio cómo explicas la parábola del sembrador y dices con sencillez: "La semilla es la palabra de Dios". Y reconozco en mí los terrenos que describes, mi Señor, porque a veces me entusiasmo pronto y luego, en cuanto llega la dificultad, me vengo abajo. Otras veces son las preocupaciones y los afanes de la vida los que van ahogando lo que Tú habías sembrado. Pero luego hablas de la tierra buena, y es la que más me anima: "los que con corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando". Porque no me pides una fe brillante ni resultados rápidos, sino una fidelidad tranquila que no se rinde con el tiempo. Y me consuela saber que la semilla no depende de mi fuerza, sino de Tu poder escondido en ella. Mi tarea es cuidarla y esperar, sin arrancar antes de tiempo lo que aún está creciendo por dentro.

Hoy te pido, mi Dios, la perseverancia de los que siguen creyendo aunque no vean todavía ningún fruto. Te suplico que arranques de mi vida las espinas que ahogan Tu palabra, esas preocupaciones que me quitan la paz sin resolver nada. Y dame un corazón noble y generoso, capaz de guardar lo que escucho y de dejarlo trabajar por dentro. Por intercesión de la Virgen María, que guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón, te pido por los que han perdido la constancia, por los enfermos que llevan años esperando, por los ancianos y por las madres que siembran fe sin ver aún la cosecha. Que ninguno abandone antes de tiempo, porque TODA semilla Tuya termina dando fruto en la tierra que persevera. En Tus manos pongo este sábado, mi Señor, y de la mano de María pongo ante Ti mi constancia.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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