Oración del viernes 18 de septiembre de 2026
Servir sin que nadie lo vea
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes vengo a Ti dándote gracias por tantas personas que sostienen el bien sin que nadie las nombre. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces siento que lo que hago no cuenta, porque nadie lo ve ni lo agradece, y me pregunto si sirve de algo. Y hoy me consuela descubrir en el Evangelio que Tu obra se apoyó desde el principio en manos calladas y generosas. Sé, mi Señor, que lo escondido no es lo insignificante, y que Tú llevas la cuenta de lo que nadie apunta.
Hoy escucho en el Evangelio cómo ibas de pueblo en pueblo anunciando el Reino, acompañado por los Doce y también por algunas mujeres. Y me llama la atención ese detalle tan sencillo y tan grande, mi Señor, porque dice que ellas los ayudaban con sus propios bienes. Eran mujeres que Tú habías curado y que, agradecidas, pusieron lo que tenían al servicio de Tu misión. En una época que apenas las tomaba en cuenta, Tú las llamaste, las sanaste y las hiciste parte de Tu camino. Y así muestras que el Reino no avanza solo con grandes discursos, sino con la entrega diaria de gente sencilla que sostiene lo que otros anuncian. Qué hermoso, mi Señor, que en Tu camino cupieran todos, y que a nadie despreciaras por su condición ni por su historia. Cuántas obras buenas se sostienen todavía hoy sobre manos que nadie aplaude.
Hoy te pido, mi Dios, la alegría de servir sin figurar, sabiendo que Tú ves lo que se hace en lo escondido. Te suplico que ponga lo poco que tengo, mi tiempo y mis fuerzas, al servicio del bien que se hace a mi alrededor. Y dame un corazón agradecido como el de aquellas mujeres, que devolvieron en servicio lo que habían recibido en salud. Te pido también por las que sostienen la fe en sus casas y en sus parroquias sin que nadie lo note, por los que cuidan enfermos día y noche, por los ancianos, por los voluntarios y por las madres que se gastan en silencio. Que ninguna de esas entregas se pierda, porque TODO lo que se hace por amor queda escrito para siempre en Tu corazón. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo lo poco que tengo para que sirva a los demás.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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