Oración del miércoles 16 de septiembre de 2026
Dejar de poner pretextos
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de miércoles vengo a Ti reconociendo lo mucho que me cuesta quedar conforme con nada. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces encuentro pretextos para no dar el paso, y siempre hallo algo que criticar en lo que se me propone. Y hoy quiero pedirte un corazón sencillo, que deje de poner condiciones y se abra a Ti tal como Tú vienes. Sé, mi Señor, que quien no quiere escuchar siempre encontrará una excusa, por buena que sea la palabra que le hablen.
Hoy escucho en el Evangelio cómo comparaste a los de aquella generación con unos niños sentados en la plaza que se reprochan unos a otros. Y les pones en la boca esa queja que me retrata: "Tocamos la flauta y no bailaron; entonamos cantos tristes y no lloraron". Porque a Juan, que vino con austeridad, lo tacharon de exagerado, y a Ti, que viniste comiendo y bebiendo con todos, te llamaron amigo de pecadores. Y ese reproche, mi Señor, era en realidad un elogio, porque Tú nunca te avergonzaste de sentarte a la mesa con los que nadie quería. Por eso concluyes que la sabiduría de Dios queda justificada por sus hijos, es decir, por los que se dejan alcanzar en vez de discutir. Y me pregunto, mi Señor, cuántas veces habrás pasado a mi lado mientras yo estaba ocupado buscando defectos. Qué distinto sería todo si en lugar de examinar Tus caminos me dejara sencillamente llevar por ellos.
Hoy te pido, mi Dios, que me libres del corazón quejumbroso que nunca está satisfecho y siempre halla un pero. Te suplico que reconozca Tu paso cuando llegas de un modo que yo no esperaba, sin exigirte que te ajustes a mis ideas. Y que nunca me escandalice de Tu misericordia con los demás, aunque me parezca que la reciben sin merecerla. Te pido también por los que se han alejado a fuerza de críticas, por los que se sienten juzgados en la Iglesia, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que aguantan reproches en silencio. Que ninguno se quede fuera por culpa nuestra, porque Tú SIEMPRE te sientas a la mesa con quien quiera recibirte. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mis excusas para que Tú me las quites.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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