Oración del martes 15 de septiembre de 2026

La Virgen junto a la cruz

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de martes, en este día en que la Iglesia venera a Nuestra Señora de los Dolores, vengo a Ti de la mano de Tu Madre. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces el dolor por los que amo me deja sin palabras y sin fuerzas, sin saber qué hacer ni cómo ayudarlos. Y hoy me consuela mirar a María, que no se desmoronó ni salió corriendo, sino que permaneció de pie junto a la cruz de su Hijo. Sé, mi Señor, que no siempre podemos quitar el sufrimiento de quien queremos, pero siempre podemos quedarnos a su lado.

Hoy escucho en el Evangelio esa escena tan breve y tan honda: "Junto a la cruz de Jesús estaba Su Madre". Y me impresiona su fortaleza callada, mi Señor, porque no hubo en ella reproche ni desesperación, sino una fidelidad serena hasta el final. Entonces Tú, en medio de Tu propio dolor, todavía pensaste en ella y en los Tuyos, y dijiste: "Mujer, ahí tienes a tu hijo", y al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y así, desde la cruz, nos diste a Tu propia Madre como Madre nuestra, para que ninguno caminara huérfano por la vida. Desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa, y también yo quiero recibirla hoy en la mía. Qué regalo tan grande me dejaste en el momento más amargo, mi Señor, pensando en mí cuando más dolor tenías.

Hoy te pido, mi Dios, la fortaleza serena de María para acompañar sin huir a los que sufren cerca de mí. Te suplico que, cuando no pueda arreglar nada, sepa al menos estar presente, tomar una mano y quedarme en silencio. Y dame la confianza de saberme hijo de esa Madre que Tú me diste al pie de la cruz, para acudir a ella con la sencillez de un niño. Por intercesión de la Virgen de los Dolores, te pido de manera especial por las madres que sufren por un hijo enfermo, preso o perdido, por los que han perdido a alguien, por los enfermos y por los ancianos que velan en soledad. Que ninguno llore sin compañía, porque María JAMÁS abandona a quien sufre y sabe muy bien lo que se siente. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y de la mano de Tu Madre pongo ante Ti mis dolores y los de los míos.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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