Oración del domingo 13 de septiembre de 2026
Perdonar como fui perdonado
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti pidiéndote no olvidar nunca cuánto me has perdonado a mí. Tú sabes, mi Dios, qué fácil me resulta llevar la cuenta de lo que otros me deben y qué pronto olvido la deuda inmensa que Tú me has borrado. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero tener presente el abrazo que he recibido de Ti, porque solo así podré abrazar yo a los demás. Sé, mi Señor, que el perdón que no se recuerda es un perdón que no ha llegado al fondo del corazón.
Hoy escucho en el Evangelio la parábola de aquel servidor a quien su señor le perdonó una deuda enorme, imposible de pagar en toda una vida. Y me duele lo que ocurre después, mi Señor, porque al salir se encontró con un compañero que le debía muy poco y no tuvo con él ninguna paciencia. Entonces su señor le hizo la pregunta que hoy también me haces a mí: "¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?". Y comprendo que mi dureza con los demás nace casi siempre de haber olvidado Tu ternura conmigo. Por eso me pides al final perdonar de corazón a mi hermano, no como un esfuerzo heroico, sino como el eco natural de lo que Tú ya hiciste en mí. Qué injusto resulta exigir a los demás una cuenta exacta cuando Contigo yo vivo enteramente de regalo.
Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, memoria agradecida de Tu misericordia, para que nunca se me olvide de dónde me has sacado. Te suplico que ese recuerdo ablande mi trato con los que me fallan, y que sepa dar la paciencia que tantas veces he recibido. Y si alguna herida es demasiado honda, dame al menos el deseo sincero de perdonar y ve Tú abriendo el camino. Te pido también por los que llevan años enemistados, por las familias rotas por una deuda o una ofensa, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que perdonan una y otra vez. Que a ninguno le falte la libertad del perdón, porque TODO el que perdona respira de nuevo y recobra la paz. En Tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en Tus manos pongo mis cuentas pendientes para que Tú las borres.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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