Oración del sábado 12 de septiembre de 2026
El árbol y sus frutos
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de sábado vengo a Ti pidiéndote que mires el fondo de mi corazón, porque de ahí sale todo lo que digo y lo que hago. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces cuido mis palabras delante de la gente mientras por dentro guardo quejas, envidias o amarguras que terminan asomando. Y en este día dedicado a Tu Madre Santísima, quiero pedirte un corazón limpio como el suyo, del que solo broten palabras que hagan bien. Sé, mi Señor, que no se trata de fingir bondad, sino de dejar que Tú cambies la raíz.
Hoy escucho en el Evangelio esa comparación tan sencilla que me retrata: "Cada árbol se conoce por sus frutos", porque de los espinos no se cosechan higos. Y luego lo dices con una claridad que me desarma: "De lo que rebosa el corazón habla la boca", y entiendo que mis palabras son el termómetro de lo que llevo dentro. También me preguntas: "¿Por qué me llaman Señor, Señor, y no hacen lo que digo?", y esa pregunta me obliga a mirar mi vida y no solo mis rezos. Y me hablas de aquel que edificó su casa cavando hondo, hasta poner los cimientos sobre roca, y por eso la riada no pudo derribarla. Porque escuchar Tu palabra y ponerla por obra es lo único que sostiene una vida cuando llegan las tormentas. Y me haces ver que la diferencia no está en tener o no dificultades, sino en sobre qué está apoyada la casa.
Hoy te pido, mi Dios, que sanes la raíz de mi corazón, para que de él broten frutos buenos y palabras que consuelen. Te suplico la paciencia de cavar hondo en mi vida de fe, sin quedarme en la superficie ni conformarme con la costumbre. Y que mi manera de hablar de los demás sea siempre reflejo de un corazón que ha estado Contigo. Por intercesión de la Virgen María, mujer de pocas palabras y mucho amor, te pido por los que han sido heridos por lenguas duras, por los enfermos, por los ancianos, por las madres que sostienen su casa y por quienes atraviesan una tormenta. Que ninguna casa se derrumbe, porque TODA vida cimentada en Ti resiste hasta el final. En Tus manos pongo este sábado, mi Señor, y de la mano de María pongo ante Ti mi corazón y mis palabras.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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