Oración del jueves 10 de septiembre de 2026

Amar a quien me hizo daño

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves vengo a Ti con lo más difícil que me pides, que es amar también a quien me ha hecho daño. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces guardo distancia, cuántas veces devuelvo el desprecio con desprecio y la indiferencia con más indiferencia. Y hoy quiero pedirte un corazón grande, capaz de romper esa cadena que solo trae más dolor. Sé, mi Señor, que amar así no es debilidad ni ingenuidad, sino la fuerza más grande que existe.

Hoy escucho en el Evangelio Tu palabra más exigente y más hermosa: "Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen". Y reconozco, mi Señor, que sola mi voluntad no alcanza para esto, y que necesito que Tú pongas en mí ese amor que no tengo. Luego me enseñas la medida verdadera: "Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso", y esa es la meta de toda mi vida. Y añades: "No juzguen y no serán juzgados; perdonen y serán perdonados", recordándome que recibo según la medida con que doy. Porque prometes que a quien da se le dará una medida buena, apretada, remecida y rebosante, y esa generosidad Tuya me desarma. Qué distinto sería el mundo, mi Señor, si cada uno diera el primer paso en lugar de esperar a que lo dé el otro. Y qué paz tan honda se siente cuando por fin se suelta el peso de una ofensa guardada.

Hoy te pido, mi Dios, la gracia de perdonar de verdad a quien me hirió, aunque el sentimiento tarde en llegar. Te suplico que me libres del rencor y de las ganas de desquitarme, y que sepa responder al mal con un gesto de bien. Y no permitas que confunda el perdón con permitir el daño, sino dame prudencia para cuidarme y amar al mismo tiempo. Te pido también por los que han sido heridos y no logran sanar, por las familias enfrentadas, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que sostienen la paz de su casa a costa de callar. Que ninguno quede atrapado en el odio, porque TODO el que perdona se parece un poco más a Ti. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo a quienes me cuesta querer para que Tú los bendigas.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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