Oración del martes 8 de septiembre de 2026
Natividad de la Virgen María
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes, en este día en que la Iglesia celebra la Natividad de la Virgen María, vengo a Ti con el corazón lleno de alegría. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces siento que mi vida es pequeña y sin importancia, y me cuesta creer que Tú puedas contar conmigo para algo grande. Y hoy, celebrando el nacimiento de aquella niña sencilla de Nazaret, entiendo que Tú preparas en silencio las cosas más hermosas. Gracias, mi Señor, porque con su nacimiento empezó a despuntar la aurora de nuestra salvación.
Hoy escucho en el Evangelio cómo el ángel tranquilizó a José diciéndole: "No temas recibir en tu casa a María, tu esposa, porque lo que ha nacido en ella viene del Espíritu Santo". Y me conmueve que todo aquel misterio inmenso comenzara en la vida discreta de una muchacha y en la confianza callada de un hombre justo. Y así se cumplió lo que había anunciado el profeta: "La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros". Porque desde María Tú dejaste de ser un Dios lejano para quedarte a vivir entre los Tuyos. Qué ternura tan grande, mi Señor, que hayas querido entrar en el mundo por el camino humilde de una familia como las nuestras. Y qué esperanza me da saber que también en mi casa, tan común y corriente, Tú puedes estar obrando en silencio.
Hoy te pido, mi Dios, en esta fiesta, la fe sencilla de María, que supo decir que sí sin entenderlo todo. Te suplico que me enseñes a ver Tu mano en lo pequeño de cada día, porque ahí es donde Tú sueles trabajar sin ruido. Y dame la confianza de José, que se fió de Ti aun cuando los planes tomaron un rumbo que él no esperaba. Que sepa acoger lo que venga sin exigirte explicaciones, sabiendo que Tú escribes derecho en nuestras vidas. Por intercesión de la Virgen María, que hoy nace para el mundo, te pido por las madres que esperan un hijo, por los recién nacidos, por los enfermos, por los ancianos y por las familias que atraviesan horas difíciles. Que ninguna vida se sienta insignificante, porque NADIE nace por casualidad en Tu plan de amor. En Tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y de la mano de María pongo ante Ti toda mi vida.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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