Oración del lunes 7 de septiembre de 2026
Hacer el bien sin dudarlo
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes vengo a Ti con lo que en mí se ha quedado seco y sin fuerza para hacer el bien. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces dejo para después un gesto de cariño, una llamada o una ayuda, y luego se me pasa el momento y ya no lo hago. Y hoy quiero pedirte que sanes esa parte de mí que se ha vuelto lenta para amar y rápida para excusarse. Sé, mi Señor, que el bien que puedo hacer hoy no debe esperar a mañana, porque quizá mañana ya no haya ocasión. Y que no hay día ni hora inoportuna cuando se trata de aliviar a alguien que sufre.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, al ver a aquel hombre con la mano paralizada, no te importó lo que dijeran y le pediste ponerse de pie en medio de todos. Y me sacude la pregunta que hiciste entonces: "¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o dejarla perder?". Porque me haces ver que no hacer el bien pudiendo hacerlo tampoco es inocente, mi Señor. Luego le dijiste sencillamente: "Extiende tu mano", y al obedecer, aquella mano quedó sana. Y entiendo que la curación llegó justo cuando él se atrevió a mostrar delante de todos aquello que tenía impedido. Cuánto me cuesta a mí hacer lo mismo, mi Señor, y qué libre queda el corazón cuando por fin lo hace.
Hoy te pido, mi Dios, que sanes lo que en mí está paralizado, esa mano que se cierra cuando debería abrirse para dar. Te suplico la prontitud de hacer el bien sin calcular, sin esperar el momento perfecto y sin miedo al qué dirán. Que no me escude en excusas cuando alguien cerca de mí necesita hoy mi ayuda. Y dame la valentía de mostrarte mis debilidades en lugar de esconderlas, porque solo lo que te enseño puedes Tú sanarlo. Te pido también por los que necesitan una mano hoy y nadie se la tiende, por los enfermos, por los ancianos que esperan una visita, por los que están solos y por las madres agotadas. Que ninguno espere en vano, porque Tú JAMÁS te detienes ante nada cuando se trata de hacer el bien a Tus hijos. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mis manos para que Tú las abras y las sanes.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Pasaje del díaCon su salmo
Evangelio del día
Reflexión del día
Santo RosarioLos misterios de hoy