Oración del domingo 6 de septiembre de 2026
Ganar de nuevo al hermano
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti pidiéndote que me hagas responsable del bien de los que caminan a mi lado. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me desentiendo de los demás pensando que cada quien sabrá lo que hace, cuando en el fondo sé que podría ayudarlos. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para escucharte, quiero pedirte un corazón que no abandone a nadie a su suerte. Sé, mi Señor, que me has puesto junto a otros no para vigilarlos, sino para cuidarlos y sostenerlos.
Hoy escucho en el Evangelio cómo enseñas un camino paciente para recuperar al que se equivoca, empezando por hablarle a solas y de buena manera. Y me impresiona que todo ese cuidado tenga una sola meta, que no es tener razón sino ganar de nuevo al hermano. Nunca pides descartar a nadie, sino insistir con delicadeza, buscando siempre una puerta abierta para que pueda volver. Luego haces una promesa que me llena de confianza: "Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, mi Padre celestial se lo concederá". Y añades esa palabra que sostiene a tantos hogares: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Qué fuerza tan grande tiene entonces rezar acompañado, mi Señor, aunque seamos pocos y pobres.
Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, la valentía y la ternura de acercarme a quien se está perdiendo, sin herirlo y sin darlo por perdido. Te suplico que en mi familia sepamos hablarnos de frente y con cariño, y que recemos juntos en las cosas grandes y en las pequeñas. Y dame la humildad de escuchar cuando alguien me señala con amor lo que debo corregir, sin defenderme ni ofenderme. Que sepa salir siempre al encuentro del hermano, como Tú sales al mío una y otra vez. Te pido también por los que se han alejado y nadie va a buscarlos, por las familias enfrentadas, por los enfermos, por los ancianos solos y por las madres que rezan por la unidad de su casa. Que ninguno camine sin quien lo acompañe, porque donde dos corazones se unen en Tu nombre Tú NUNCA estás ausente. En Tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en Tus manos pongo a los míos para que nos guardes unidos.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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