Oración del viernes 4 de septiembre de 2026

La alegría de tenerte cerca

4 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de viernes vengo a Ti reconociendo lo mucho que me cuesta soltar lo de siempre para dejar que Tú hagas algo nuevo. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces prefiero lo conocido aunque ya no me dé vida, y digo que lo de antes era mejor solo porque me resulta más cómodo. Y hoy quiero pedirte la libertad de dejarme renovar por Ti, sin aferrarme a costumbres que se han quedado vacías. Sé, mi Señor, que Tu novedad no destruye lo bueno que he recibido, sino que lo llena de vida.

Hoy escucho en el Evangelio cómo respondiste a quienes te preguntaban por el ayuno: "¿Acaso pueden ustedes hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos?". Y comprendo, mi Señor, que la fe no es primero una carga sino una alegría, la alegría de saber que Tú estás cerca. Luego añadiste que a vino nuevo, odres nuevos, porque lo que Tú traes no cabe en un corazón endurecido por la rutina. Y terminaste con una frase que me retrata: "Nadie que bebe vino añejo quiere del nuevo, porque dice: el añejo es mejor". Porque tantas veces me resisto a Tu gracia simplemente porque me pide cambiar y prefiero quedarme donde estoy. Y sin embargo, mi Señor, lo que Tú ofreces siempre es mejor que lo que yo me empeño en conservar.

Hoy te pido, mi Dios, un corazón flexible y agradecido, capaz de acoger lo nuevo que Tú quieres hacer en mi vida. Te suplico que mis oraciones y mis costumbres no se vuelvan un peso muerto, sino cauce vivo de Tu amor. Y devuélveme la alegría de sentirme invitado a Tu fiesta, porque Tú estás Conmigo y eso lo cambia todo. Que mi fe no se note en la cara larga sino en la paz y en la esperanza que sepa contagiar a los demás. Te pido también por los que viven la fe con tristeza, por los que se han quedado en la rutina, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que sostienen su casa con alegría callada. Que a ninguno se le apague el gozo, porque TODO lo que Tú tocas se vuelve nuevo y verdadero. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mi corazón para que Tú lo hagas odre nuevo.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy