Oración del jueves 3 de septiembre de 2026

Volver a echar las redes

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves, en este día en que la Iglesia recuerda a san Gregorio Magno, vengo a Ti cansado de tantas noches de esfuerzo sin ver frutos. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me he desgastado hasta el agotamiento y he terminado con las manos vacías, preguntándome si vale la pena seguir intentándolo. Y hoy quiero pedirte la confianza de volver a echar las redes, no porque yo lo vea claro, sino porque Tú me lo pides. Sé, mi Señor, que Tu palabra vale más que toda mi experiencia, y que Contigo lo que parecía perdido puede dar fruto.

Hoy escucho en el Evangelio cómo le dijiste a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen las redes para pescar", justo después de una noche entera sin resultados. Y me conmueve su respuesta, mi Señor, porque no te oculta su cansancio y aun así se fía: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada, pero, por Tu palabra, echaré las redes". Entonces recogieron tal cantidad de peces que las redes se rompían, y Simón cayó de rodillas reconociéndose pecador delante de Ti. Pero Tú no te apartaste de él, sino que le dijiste con ternura: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Porque Tú no llamas a los que se creen dignos, sino a los que se reconocen pequeños y se fían de Tu palabra. Qué descanso tan grande, mi Señor, saber que no me pides resultados sino fidelidad, y que del fruto ya te encargas Tú.

Hoy te pido, mi Dios, la obediencia confiada de Simón, para echar de nuevo las redes aunque esté cansado y no vea resultados. Te suplico que me libres del desánimo cuando mi esfuerzo parece perdido, recordando que los frutos son Tuyos y llegan a Tu hora y no a la mía. Y dame, como a san Gregorio, un corazón de servidor que se gaste por los demás sin buscar honores. Te pido también por los que trabajan sin ver recompensa, por los que han perdido la ilusión, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que se desvelan por los suyos. Que ninguno se rinda antes de tiempo, porque Contigo NINGUNA noche de esfuerzo termina siendo estéril. En Tus manos pongo este día, mi Señor, y en Tus manos pongo mis redes vacías para que Tú las llenes.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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