Oración del día
Oración del Domingo 30 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti reconociendo que muchas veces quiero que Tú te acomodes a mis planes en lugar de acomodarme yo a los tuyos. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces he querido evitarme y evitar a los míos todo sufrimiento, como si el camino bueno fuera siempre el más cómodo. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para escucharte, quiero pedirte aprender a pensar como piensas Tú y no solo como piensan los hombres. Sé, mi Señor, que tus caminos son más anchos que los míos y que muchas veces no los entiendo al principio.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, al anunciar tu pasión, Pedro te llevó aparte y quiso apartarte de ese camino, y cómo Tú le respondiste que pensaba como los hombres y no como Dios. Y me conmueve, mi Señor, porque Pedro no hablaba por maldad sino por cariño, y aun así tuviste que corregirlo. También yo, queriendo bien, a veces me opongo sin saberlo a lo que Tú estás obrando en mi vida o en la de los míos. Luego dijiste con claridad: "Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga". Porque quien quiere salvar su vida a toda costa la pierde, y quien la entrega por Ti la encuentra de verdad. Y me consuela saber que Tú no me pides cargar con una cruz inventada, sino aceptar con amor la que la vida me va poniendo delante. Qué distinto se lleva todo, mi Señor, cuando dejo de pelear contra lo que no puedo cambiar y lo pongo en tus manos.
Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, la humildad de aceptar tus planes aunque no coincidan con los míos. Te suplico un corazón sereno para llevar sin amargura lo que cada jornada me trae, sabiendo que Tú lo llevas conmigo. Y dame la sabiduría de no medir mi vida por lo que gano, sino por lo que soy capaz de amar y entregar. Te pido también por los que hoy no entienden lo que les está pasando, por los que atraviesan una prueba dura, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que cargan cruces silenciosas. Que ninguno se sienta abandonado en su dolor, porque TODA cruz llevada contigo termina abriéndose a la vida. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo mis planes para que Tú los ordenes.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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