Oración del día
Oración del Viernes 28 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes, en este día en que la Iglesia celebra a san Agustín, vengo a Ti pidiéndote que mantengas encendida la lámpara de mi fe. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces mi amor se va apagando poco a poco, sin darme cuenta, hasta quedarse casi sin aceite. Y hoy, recordando a aquel hombre que te buscó por tantos caminos equivocados antes de encontrarte, me llena de esperanza saber que nunca es tarde para volver a Ti. Gracias, mi Señor, porque escuchaste las lágrimas de su madre y le devolviste a su hijo convertido en un gran santo.
Hoy escucho en el Evangelio la parábola de aquellas jóvenes que salieron con sus lámparas a esperar al esposo, y cómo unas llevaron aceite de reserva y otras no. Y entiendo, mi Señor, que ese aceite no se puede pedir prestado, porque es el amor y la fidelidad que cada uno va reuniendo día tras día. A medianoche se oyó el grito: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!", y solo pudieron entrar las que estaban preparadas. No me lo dices para asustarme, sino para que cuide mi lámpara con cariño, alimentándola con oración y con obras de amor. Porque Tú quieres encontrarme despierto y con la luz encendida cuando llegue el momento del encuentro. Y me anima pensar que aquel joven inquieto, que tanto tardó en encontrarte, terminó ardiendo de amor por Ti.
Hoy te pido, mi Dios, que no deje apagarse mi fe por la rutina ni por el cansancio de los años. Te suplico el aceite de la oración diaria y de la caridad callada, para que mi lámpara siga dando luz hasta el final. Y dame, como a san Agustín, la humildad de reconocer que mi corazón está inquieto hasta que descansa en Ti. Te pido también por los que sienten que su fe se ha ido apagando, por los que quieren volver y no saben cómo, por los enfermos, por los ancianos que esperan tu llegada y por las madres que rezan sin descanso. Que a ninguno se le apague la luz, porque NUNCA es demasiado tarde para volver a encenderla contigo. Y que, como aquella madre y aquel hijo, las familias que hoy sufren divisiones encuentren un día la alegría del reencuentro en Ti. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi lámpara para que Tú la mantengas ardiendo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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