Oración del día
Oración del Miércoles 26 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de miércoles vengo a Ti pidiéndote la gracia de ser verdadero, de que mi vida por fuera y mi corazón por dentro digan lo mismo. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me esfuerzo por parecer bueno ante los demás mientras guardo dentro cosas que no quiero ni mirar. Y hoy quiero abrirte de par en par ese interior escondido, para que Tú entres y lo llenes de tu luz. Sé, mi Señor, que no me pides ser perfecto, sino ser sincero contigo y conmigo mismo.
Hoy escucho en el Evangelio esa imagen tan fuerte con que hablas de los sepulcros blanqueados, hermosos por fuera pero vacíos por dentro. Y me detengo, mi Señor, no para señalar a nadie, sino para preguntarme si también en mí hay rincones bien pintados por fuera y descuidados por dentro. Porque tus palabras duras nunca nacen del desprecio, sino del deseo de que ninguno se pierda en la mentira. Tú prefieres un corazón que reconoce su pecado antes que una vida impecable en apariencia pero cerrada a la gracia. Y me consuela saber que quien se deja mirar por Ti no encuentra condena, sino un amor que sana desde dentro. Tú no me pides una vida sin sombras, mi Señor, sino que no le cierre la puerta a tu luz cuando quiere entrar en mis sombras. Y así, poco a poco, lo que hay dentro y lo que se ve por fuera van siendo una misma cosa.
Hoy te pido, mi Dios, la valentía de la autenticidad, de no vivir pendiente de la imagen sino de la verdad. Te suplico que me des un corazón coherente, que ame en casa lo mismo que dice creer en la iglesia. Y líbrame de juzgar a nadie con esta palabra tuya, aplicándola primero y sobre todo a mí mismo. Te pido también por los que sufren por causa de la hipocresía ajena, por los que se sienten defraudados, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que educan a sus hijos en la honradez. Que ninguno pierda la confianza en el bien, porque Tú NUNCA te cansas de sanar y de renovar por dentro a quien se te abre. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo lo que escondo para que Tú lo cures con tu amor.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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