Oración del día

Oración del Martes 25 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de martes vengo a Ti pidiéndote que mires mi interior y lo limpies, porque sé que Tú ves lo que nadie ve. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces cuido con esmero los detalles pequeños de mi vida religiosa y descuido lo más importante, que es la misericordia con los demás. Y hoy quiero pedirte que ordenes mis prioridades, para no perderme en lo secundario olvidando lo esencial. Sé, mi Señor, que Tú no desprecias lo pequeño, pero me pides no confundirlo nunca con el corazón del Evangelio.

Hoy escucho en el Evangelio cómo adviertes que se pagaba el diezmo de la menta y del comino mientras se descuidaba lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Y no escucho esa palabra como un reproche a otros, mi Señor, sino como una llamada a revisar mi propia vida y mis propias incoherencias. Porque también yo puedo ser muy exacto en lo que se ve y muy descuidado en lo que de verdad importa. Y luego me pides limpiar primero el interior de la copa, para que también lo de fuera quede limpio. Porque Tú no quieres una religiosidad de fachada, sino un corazón transformado que después se note en las obras. Y me alivia comprender que no me pides dejar mis devociones, sino llenarlas de amor para que no se queden vacías. Qué bueno eres, mi Señor, que corriges para sanar y no para humillar a nadie.

Hoy te pido, mi Dios, un corazón limpio por dentro, sin dobleces ni apariencias, que sea igual en público y en privado. Te suplico que no descuide nunca la misericordia con los que me rodean, aunque cumpla con todo lo demás. Y que mi fe se traduzca en justicia con los débiles, en compasión con los que sufren y en fidelidad a Ti en lo escondido. Te pido también por los que se sienten juzgados por otros creyentes, por los que se alejaron heridos, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que enseñan con su ejemplo más que con palabras. Que ninguno confunda tu rostro con la dureza, porque en Ti SIEMPRE se encuentra comprensión y ternura. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi interior para que Tú lo laves y lo renueves.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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