Oración del día

Oración del Lunes 24 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de lunes, en este día en que la Iglesia celebra al apóstol san Bartolomé, vengo a Ti con el deseo de conocerte más de cerca. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me quedo con ideas hechas sobre Ti, con prejuicios y desconfianzas que me impiden dejarme sorprender. Y hoy quiero aceptar esa invitación tan sencilla que cambió la vida de aquel hombre sincero, y ponerme en camino para verte con mis propios ojos. Sé, mi Señor, que a Ti no se te conoce de oídas, sino tratándote, acercándose y quedándose contigo.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Felipe fue a buscar a Natanael para contarle que había encontrado al Mesías, y cómo él respondió con desconfianza preguntando si de Nazaret podía salir algo bueno. Y me reconozco en esa duda, mi Señor, porque también yo he juzgado antes de conocer y he cerrado puertas que Tú querías abrirme. Pero Felipe no discutió con él, sino que le dijo simplemente: "Ven y verás", y aquella invitación bastó para cambiarlo todo. Y Tú, al verlo llegar, lo miraste hasta el fondo y dijiste de él que era un israelita de verdad, sin engaño en su interior. Porque Tú me conoces antes de que yo te busque, y me llamas por lo mejor que hay en mí. Qué paz me da saber, mi Señor, que Tú ves en mí un bien que ni yo mismo alcanzo a reconocer.

Hoy te pido, mi Dios, la sencillez de acercarme a Ti sin prejuicios, dispuesto a dejarme mirar y conocer por dentro. Te suplico que me libres de juzgar a las personas por su origen o su apariencia, como estuvo a punto de hacer Natanael contigo. Y dame la valentía de Felipe para invitar a otros a acercarse a Ti, sin discutir ni imponer, solo diciendo con mi vida "ven y verás". Te pido también por los que buscan y no se atreven a dar el paso, por los que dudan, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que quisieran ver a sus hijos cerca de Ti. Que ninguno se quede en la desconfianza, porque a NADIE que se acerca a Ti lo dejas igual que como llegó. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi mirada para que aprenda a verte de verdad.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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