Oración del día

Oración del Domingo 23 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti sabiendo que hoy me haces la pregunta más personal de todas. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces he repetido lo que otros dicen de Ti sin atreverme a responder desde lo hondo de mi corazón. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero decirte quién eres Tú para mí, con mis palabras pobres pero sinceras. Sé, mi Señor, que no te basta una fe heredada o aprendida de memoria, sino que buscas un corazón que te reconozca de verdad.

Hoy escucho en el Evangelio cómo preguntaste a los tuyos qué decía la gente de Ti, y cómo enseguida los miraste y añadiste: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Y siento que esa pregunta atraviesa los siglos y llega hasta mí esta mañana, esperando mi respuesta. Pedro se atrevió a decir: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo", y Tú le respondiste que eso no se lo había revelado la carne ni la sangre, sino el Padre. Y comprendo que reconocerte no es fruto de mi inteligencia, sino un regalo que Tú pones en mi alma. Por eso hoy quiero responderte también yo, no con teorías sino con la vida, diciéndote que Tú eres mi Señor y mi razón de vivir. Sobre la fe sencilla de un pescador quisiste levantar tu Iglesia, y eso me anima, porque también con mi poca fe puedes hacer algo hermoso.

Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, una fe personal y viva, que no dependa de lo que digan los demás sino de mi encuentro contigo. Te suplico que aumentes en mí ese don del Padre, para conocerte cada día más y amarte mejor. Y que mi respuesta no se quede en palabras bonitas, sino que se note en cómo trato a los que me rodean. Te pido también por los que aún no saben quién eres, por los que dudan, por los enfermos, por los ancianos que han confesado tu nombre toda su vida y por las madres que enseñan tu nombre a sus hijos. Que ninguno se quede sin conocerte, porque a NADIE le niegas la luz cuando abre su corazón. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo mi fe para que Tú la hagas firme como la roca.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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