Oración del día
Oración del Viernes 21 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes, en este día en que la Iglesia recuerda a san Pío X, vengo a Ti pidiéndote aprender lo único que de verdad importa. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces complico mi vida de fe con mil cosas y me olvido de lo esencial, que es amarte y amar a los demás. Y hoy quiero volver a lo sencillo, a ese mandamiento que lo resume todo y que da sentido a cuanto hago. Sé, mi Señor, que puedo cumplir muchas cosas y quedarme vacío si me falta el amor que las sostiene.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante la pregunta sobre cuál es el mandamiento principal, respondes: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". Y añades enseguida el segundo, que es semejante, cuando dices: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", uniendo para siempre estos dos amores. Y comprendo, mi Señor, que no puedo decir que te amo si desprecio a quien tengo al lado, ni servir bien a los demás si no bebo de tu amor. Porque en estos dos mandamientos se sostienen la ley entera y los profetas, y todo lo demás nace de ahí. Y me enseñas también a no olvidarme de mí mismo, a cuidar mi alma y mi vida, para poder amar a los otros como Tú quieres. Qué sencillo lo pones todo, mi Señor, y qué difícil me resulta a veces vivirlo en las cosas pequeñas de cada día.
Hoy te pido, mi Dios, un corazón que te ame de verdad, no solo con palabras sino con toda mi vida y mis decisiones. Te suplico que ese amor se traduzca en gestos concretos hacia los que me rodean, sobre todo hacia los que más me cuestan. Y dame, como pedía san Pío X, hambre de tu Eucaristía, para alimentarme de Ti y poder amar como Tú amas. Te pido también por los que se sienten poco queridos, por los enfermos, por los ancianos solos, por las madres que aman sin descanso y por los niños que están aprendiendo a rezar. Que ninguno se quede sin amor, porque TODO lo que hacemos vale solo en la medida en que amamos. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que aprenda a amar como Tú.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy