Oración del día
Oración del Jueves 20 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de jueves, en este día en que la Iglesia recuerda a san Bernardo, vengo a Ti agradecido por la invitación que me haces cada día. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces he dejado tu llamada para después, poniendo por delante mis ocupaciones, mis prisas y mis asuntos. Y hoy quiero responderte de verdad, sin excusas, sabiendo que lo que me ofreces vale más que todo lo que me distrae. Sé, mi Señor, que Tú no te cansas de invitarme, y que cada mañana vuelves a llamar a la puerta de mi corazón.
Hoy escucho en el Evangelio la parábola de aquel rey que preparó un banquete de bodas para su hijo, y cómo los invitados se excusaron, cada uno ocupado en lo suyo. Y me reconozco en ellos, mi Señor, porque tantas veces he dicho que no tengo tiempo para Ti, como si lo demás fuera más urgente que tu amistad. Entonces el rey mandó a sus criados a los cruces de los caminos con una orden preciosa: "A todos los que encontréis, llamadlos a la boda". Y así se llenó la sala de gente sencilla, de los que nadie esperaba, de los que estaban en los márgenes. Tú me pides también estar preparado, revestido de tu gracia, para no llegar a tu fiesta con el corazón vacío. Y me admira que tu banquete no sea para unos pocos escogidos, sino para todos los que aceptan sentarse a tu mesa. Qué pena tan grande sería perderme tu alegría por estar entretenido en cosas que al final no llenan nada.
Hoy te pido, mi Dios, la sabiduría de no dejar pasar tu invitación por estar demasiado ocupado en cosas que pasan. Te suplico que me revistas de tu gracia, para presentarme ante Ti con un corazón limpio y agradecido. Y dame, como a san Bernardo, un amor apasionado por Ti que ponga tu amistad por encima de todo. Te pido también por los que se sienten fuera de la fiesta, por los que nadie invita, por los enfermos, por los ancianos olvidados y por las madres que se privan de todo por los suyos. Que ninguno falte a tu mesa, porque a TODOS los que están en los caminos sales Tú a buscarlos. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi respuesta para que sea un sí sincero.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy