Oración del día
Oración del Miércoles 19 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de miércoles vengo a Ti dándote gracias porque tu bondad no se mide con las cuentas estrechas de los hombres. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces comparo lo que tengo con lo que reciben otros, y dejo que la envidia me robe la alegría de lo que Tú me das. Y hoy quiero pedirte un corazón agradecido, que no lleve cuentas de méritos ni se amargue por la generosidad que Tú tienes con los demás. Sé, mi Señor, que Tú nunca eres injusto conmigo, sino que eres desbordantemente bueno con todos.
Hoy escucho en el Evangelio la parábola de aquel dueño que salió a contratar obreros para su viña a distintas horas, y al final pagó lo mismo a los que llegaron primero y a los últimos. Y comprendo, mi Señor, que en tu reino no se cobra por horas trabajadas, sino que se recibe por pura gracia de tu corazón. Aquellos que llegaron al atardecer no fueron despreciados, sino acogidos con la misma dignidad que los primeros. Y eso me llena de esperanza, porque me dice que nunca es tarde para responderte, que a cualquier hora de la vida puedo entrar en tu viña. Por eso terminas diciendo que los últimos serán los primeros, para que nadie se crea con derechos sobre tu amor. Qué consuelo tan hondo, mi Señor, saber que Tú no me pagas según lo que merezco, sino según lo que tu corazón bueno quiere darme.
Hoy te pido, mi Dios, la humildad de recibir tus dones sin compararme, y la alegría de ver el bien que haces en los demás. Te suplico que me libres de la envidia y del resentimiento, que amargan el corazón y me impiden gozar de lo que tengo. Y dame la disposición de trabajar en tu viña con lo que soy y con lo que puedo, sin escatimar mi esfuerzo. Te pido también por los que sienten que ya es tarde para empezar, por los que se han alejado y quieren volver, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que han dado su vida sin que nadie se lo agradezca. Que ninguno se quede fuera, porque a NINGUNA hora cierras Tú la puerta de tu viña. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi trabajo para que sea fecundo en Ti.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy