Oración del día
Oración del Martes 18 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes vengo a Ti reconociendo que no puedo salvarme por mis propias fuerzas y que todo lo espero de Ti. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me esfuerzo por merecer tu amor, como si fuera un premio que se gana, olvidando que es un regalo que se recibe. Y hoy quiero descansar en esa verdad tan sencilla y tan liberadora: que lo que a mí me resulta imposible, Tú lo haces posible. Sé, mi Señor, que mi confianza no puede apoyarse en lo que yo consigo, sino en lo que Tú eres capaz de hacer en mí.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante el desconcierto de los tuyos, que se preguntaban quién podría salvarse, los miraste y les dijiste: "Para los hombres eso es imposible, pero para Dios todo es posible". Y me quita un peso enorme del alma, mi Señor, porque tantas veces me he sentido incapaz, demasiado débil o demasiado lejos para llegar a Ti. Tú me recuerdas que la salvación no es una conquista mía, sino un don que Tú me ofreces gratis cada día. Y luego prometes que quien deje algo por tu nombre recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Porque nunca te dejas ganar en generosidad, y lo poco que se entrega por Ti vuelve multiplicado sin medida. Qué descanso tan grande, mi Señor, dejar de cargar con la idea de tener que ganarme el cielo y aprender a recibirlo de tus manos.
Hoy te pido, mi Dios, una confianza serena que no se apoye en mis méritos sino en tu misericordia. Te suplico que me libres del desánimo cuando vea mis límites, recordando que Tú haces posible lo que yo no puedo. Y dame un corazón agradecido, que reconozca cuánto he recibido sin merecerlo y que sepa devolverlo sirviendo a los demás. Te pido también por los que se creen demasiado lejos de Ti para volver, por los que han perdido la esperanza de cambiar, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que rezan por un hijo alejado. Que ninguno se dé por perdido, porque para Ti NADA es imposible cuando hay un corazón que se abre. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi debilidad para que Tú la conviertas en fuerza.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy